miércoles, 22 de julio de 2026

 

El aeródromo militar de Cabeza del Buey

El domingo 31 de mayo se celebró la jornada de puertas abiertas donde se explicó la intervención arqueológica llevada a cabo en el refugio antibombas del aeródromo de Cabeza del Buey por el arqueólogo Francisco Portalo Núñez. La actividad está promovida por el Ayuntamiento de Cabeza del Buey y tuvo la colaboración de la Asociación para el estudio y recuperación del patrimonio bélico reciente, “Frente Extremeño”.   

Según la documentación existente, tanto del Ejército republicano como del sublevado, en el entorno de Cabeza del Buey hubo dos aeródromos que la Fuerza Aérea Republicana denominaba Cabeza del Buey Sur y Cabeza del Buey Norte. Así, en un informe de la Sección de Información del Estado Mayor del Aire del ejército sublevado se hacía referencia a dos aeródromos en las inmediaciones de la localidad que nombraban como Aeródromo de Cabeza del Buey Nº 1 y Aeródromo de Cabeza del Buey Nº 2. El aeródromo, donde se encuentra este refugio elemental, dado su emplazamiento, se identifica como perteneciente al Aeródromo Nº 1, según uno de los informes de la sección de información de los sublevados. Desde mayo de 1937 los aeródromos de Cabeza del Buey quedaron integrados en el 1er Sector de la 5ª Región Aérea junto a otros de la provincia como fueron el de Herrera del Duque, Talarrubias o los de Castuera. El objetivo fundamental de las fuerzas que componían la 5º Región Aérea no fue otro que dar apoyo y cobertura en todos los aspectos necesarios al Ejército republicano en el teatro de operaciones de Extremadura. Los aeródromos de Cabeza del Buey dejaron de estar en servicio en el verano de 1938, debido al avance de las fuerzas rebeldes en su gran ofensiva lanzada desde el 19 de julio de 1938 sobre la zona republicana extremeña.

Trabajos de recuperación

La intervención realizada para la recuperación y puesta en valor de este refugio ha supuesto la primera actuación sobre patrimonio bélico defensivo de la Guerra Civil en la provincia de Badajoz. Los trabajos han consistido en la limpieza de la estructura mediante metodología arqueológica, permitiendo conocer a fondo esta defensa pasiva. El refugio presenta planta en L, el acceso al interior se hace por medio de un tramo de escaleras de 4,9 m conformada por 12 escalones con orientación E-O. El refugio propiamente dicho es un espacio de 6,65 m de longitud, 90 cm de ancho 1,9 m de altura, orientado de N a S. Se trata de una construcción de hormigón resuelta en su parte superior con una bóveda de ladrillo ligado con cemento que en su pared N presenta un respiradero.

El elemento recuperado forma parte del sistema de defensas pasivas del aeródromo que contaba con otros 4 refugios elementales y un gran refugio contra bombas. Los refugios elementales se distribuyen alrededor de la pista de aterrizaje junto a un camino perimetral. Su funcionalidad era la de proteger al personal que se encontrara en la pista ante un potencial ataque, teniendo capacidad para 20 o 25 personas.

 

 

Los objetos recuperados

En el desarrollo de la intervención para la limpieza de la estructura ha sido posible recuperar objetos relacionados con el conflicto en las escaleras y en la solera del acceso a la galería. El paquete de tierra y piedras que cubría la escalera contenía el cuerpo de una granada de mortero Valero de 81 mm (1), un fragmento de metralla y fragmentos de alambre de espino. Sobre uno de los peldaños cubierto por este estrato ha aparecido el cuerpo de una granada de “Bola de Cama” (2) y tres fragmentos de chapa de zinc (3), con epigrafía en la que se distinguen caracteres cirílicos, que formaron parte de una caja de cartuchos del calibre 7,62x54 R. En el pavimento, bajo el arco de entrada a la galería se encontró un conjunto de elementos de cartuchería conformado por 17 cartuchos completos, tres vainas y cuatro proyectiles del calibre 7,62x54 R (4).

El mortero Valero de 81 mm fue reglamentario desde 1933 como mortero de acompañamiento de infantería y fue usado por los dos bandos. La granada de mano “bola de cama o Huevo Español B-3”, aunque con leves diferencias parece una copia de la “Bola de Cama” polaca. Se fabricó en grandes cantidades en las Industrias de la Guerra de Cataluña para el ejército republicano llegando hasta el frente de Extremadura. Los cartuchos recuperados del calibre 7,62x54 R, a tenor de lo que se puede ver en sus culotes, son de fabricación rusa. Este calibre fue utilizado principalmente por el ejército republicano en fusiles Mosin Nagant, ametralladoras ligeras Degtyarev y Maxim Tokarev así como las ametralladoras Maxim M10 y la Shkas, esta ultimas diseñadas para aviación.


 


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